Mesa redonda sobre "El derecho a decidir: ¿eufemismo o idea fuerza?

21/04/2016

El jueves 21 de abril de 2016 se celebró en el Aula Magna de Facultad de Derecho una Mesa redonda bajo el título: “El derecho a decidir: ¿eufemismo o idea fuerza?”. Organizada por el Grupo de investigación “Nuevas formas de participación política en democracias avanzadas”, de la Universidad de Zaragoza, por el Consejo de Diplomacia de Cataluña (DIPLOCAT) y por la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado autonómico, la Mesa fue presentada Dña. Eva Sáenz, profesora acreditada titular de Derecho Constitucional; D. José Tudela, secretario general de la Fundación Manuel Giménez Abad; y Dña. Elisabet Moragas, jefe de Proyectos Sénior de DIPLOCAT, quienes destacaron la importancia del debate y de su celebración en sede y perspectiva académicas.

A continuación, se desarrolló la Mesa redonda, moderada por el profesor titular de Derecho Constitucional, D. Carlos Garrido, en la que intervinieron D. Antonio Arroyo, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid; D. Ramón Cotarelo, catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la UNED; Dña. Teresa Freixes, Catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona; y D. Josep Maria Vilajosana, Catedrático de Filosofía del Derecho y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra.

La sesión se planteó con un interrogante puesto que el denominado “derecho a decidir” puede ser considerado un eufemismo o una idea fuerza.

Para sus defensores, el derecho a decidir es una idea-fuerza. Es una consigna, un símbolo que aglutina, un catalizador de voluntades, que moviliza a miles de personas, crea sinergias y complicidades colectivas. Como idea fuerza, el derecho a decidir de Cataluña sintetiza la aspiración de miles de personas de constituirse en sujeto político colectivo. Es una idea movilizadora que persigue el ejercicio libre de un supuesto derecho democrático.  Y ello, si es necesario, al margen de la ley española y de la Constitución, que serían meros formalismos frente a la democracia con mayúsculas.

Para sus críticos, en cambio, el derecho a decidir es un eufemismo, es decir, una expresión tramposa que sustituye a otra que puede suscitar rechazo. Desde este punto de vista, el derecho a decidir vendría a sustituir la expresión derecho a la independencia o derecho a la secesión, que no existe en ninguna Constitución occidental y que sólo aparece mencionado en las constituciones de Etiopía, Uzbekistán y en las islas federadas de San Cristóbal y Nevis, en el Caribe. Pese a su seductora presentación no es, por tanto, un derecho y su pretendido ejercicio es antidemocrático e inconstitucional por contravenir la esencia de la Constitución: la soberanía del pueblo español y la indivisibilidad del Estado.

Concluidas las intervenciones de los ponentes, la Mesa redonda concluyó con un largo debate con el público en el que se plantearon cuestiones como el tamaño de los Estados para que sean viables en la era de la globalización, las consecuencias de una secesión unilateral, la posición de nación minoritaria de Cataluña dentro del Estado o sobre si la posición del Estado sobre la independencia de Cataluña responde a cuestiones jurídicas o a una cuestión de intereses.